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Lo que comenzó como una estrategia de marketing sustentable hoy enfrenta juicios millonarios. Una mirada a las nuevas trampas de las empresas y los proyectos para sancionarlas.
19 de junio de 2026. El cuidado del medio ambiente se convirtió en una prioridad global. Por este motivo, cada vez más consumidores eligen productos con etiquetas ecológicas. Sin embargo, esta tendencia también impulsó prácticas engañosas por parte de las corporaciones. Entonces allí aparece el término greenwashing (o “lavado verde”) que define a una estrategia de marketing muy extendida. Ocurre cuando una empresa invierte más tiempo y dinero en parecer sustentable que en reducir su verdadero impacto ambiental.
Se trata de un engaño directo al consumidor. Las marcas utilizan envases de color marrón cartón, imágenes de hojas verdes o palabras vagas como “natural” y “eco-friendly”. De esta forma, simulan un compromiso ecológico que no existe.
Un ejemplo clásico es el uso de bolsas plásticas etiquetadas como “parcialmente biodegradables”. Estas bolsas requieren procesos industriales específicos para degradarse. Por lo tanto, en la naturaleza contaminan exactamente igual que el plástico común.
La Ley Europea pone Fin a las Etiquetas Falsas
El panorama mundial cambió de forma radical en el último año. La Unión Europea aprobó una directiva drástica que prohíbe el uso de términos ambientales genéricos sin pruebas científicas.
A partir de ahora, las marcas tienen prohibido autoproclamarse “verdes” o “sustentables”. Para colocar cualquier sello ecológico, las empresas deben contratar auditorías independientes previas. Estos científicos deben validar el impacto real de todo el ciclo de vida del producto.
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Nace el “Greenrinsing”: La Nueva Trampa del Mercado
La presión legal obligó a las corporaciones a cambiar de táctica. Así nació el greenrinsing (o “enjuague verde”). Esta nueva modalidad consiste en anunciar metas ecológicas espectaculares a largo plazo. Por ejemplo, prometer la neutralidad de carbono para el año 2030.
Estas promesas sirven para atraer inversiones de inmediato y mejorar la imagen pública. Sin embargo, las empresas modifican o estiran los plazos de forma silenciosa con el paso de los años. Grandes multinacionales de la energía y la aviación ya enfrentan denuncias bajo este nuevo concepto.
¿Cuál es la Situación Actual en Argentina?
En nuestro país, el escenario normativo se mueve en dos direcciones. Por un lado, avanza en el Congreso un proyecto de Ley Anti-Greenwashing. El expediente busca tipificar, prevenir y sancionar de forma directa el lavado verde de imagen.
La propuesta exige que toda publicidad sustentable aporte información verificable y precisa. Además, impulsa la creación de un Registro de Empresas Sustentables.
Por otro lado, la realidad comercial vigente se apoya en auditorías posteriores a la falta. El Estado utiliza las herramientas de la Ley de Defensa del Consumidor para sancionar la publicidad engañosa y aplicar multas económicas.
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De la Queja del Consumidor a los Tribunales
El control del greenwashing dejó de ser una simple protesta de los usuarios. Organismos de competencia internacionales iniciaron juicios millonarios de oficio contra marcas de moda rápida (fast fashion) y bancos.
Exagerar el compromiso ambiental ya no es una falta menor. Hoy representa un verdadero riesgo financiero y legal para las grandes marcas del mercado mundial.
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