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Una propuesta que permitiría sentar las bases para la evaluación objetiva de la aptitud de portación civil.
Por Adrián Ezequiel Ferreyra (*)
19 de enero de 2026. En la actualidad, el desarrollo del tiro defensivo en la Argentina se encuentra en un estado de ambigüedad conceptual y ausencia normativa. Numerosos instructores provenientes del ámbito del tiro deportivo adoptan técnicas y formatos de disciplinas como IPSC o IDPA, intentando trasladarlas al ámbito del tiro defensivo.
Esta práctica, sin un marco doctrinario ni pedagógico claro, ha derivado en la deformación tanto de la finalidad deportiva como de los principios técnicos y legales propios de la defensa armada.
Esta nota busca visibilizar la necesidad de establecer una doctrina nacional de tiro defensivo, incorporando lineamientos técnicos, normativos y pedagógicos que permitan una formación uniforme, segura y profesional de los legítimos usuarios a nivel nacional.
Introducción
Durante los últimos años, se ha observado una tendencia creciente entre instructores de tiro a incorporar elementos del tiro deportivo dinámico —particularmente de las disciplinas IPSC (Practical Shooting) e IDPA (Defensive Pistol)— como recurso formativo dentro de cursos o entrenamientos de “tiro defensivo”.
Esta práctica surge, en gran medida, como una respuesta a las dificultades económicas y logísticas que supone avanzar dentro del tiro deportivo competitivo. Sin embargo, la adaptación parcial y acrítica de estas disciplinas al ámbito defensivo ha generado un escenario confuso, en el que se mezclan conceptos técnicos, tácticos y legales sin un criterio unificado.
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Problemática actual
El inconveniente principal radica en que el tiro deportivo y el tiro defensivo responden a finalidades, contextos y marcos normativos completamente distintos.
- El tiro deportivo busca la precisión, la destreza y el cumplimiento de reglas de competencia, dentro de un entorno controlado y previsible.
- El tiro defensivo, en cambio, se orienta a la protección de la vida en situaciones reales de riesgo, y debe contemplar factores como el estrés, la dinámica del entorno, la proporcionalidad en el uso de la fuerza y el marco legal vigente.
La confusión entre ambos ámbitos genera una práctica híbrida que no cumple con los estándares de ninguno, afectando tanto la seriedad del deporte como la preparación real del legítimo usuario. En este sentido, puede afirmarse que actualmente existe una ausencia total de una doctrina nacional de tiro defensivo. Ello ha derivado en la proliferación de criterios personales, cursos no estandarizados y una falta de coherencia entre instructores e instituciones.
Marco normativo y vacío regulatorio
El único documento oficial que regula la actividad de tiro en la Argentina es el Manual de Entidades de Tiro, emitido por el RENAR (Registro Nacional de Armas).
Dicho manual, en su estructura actual, solo contempla la disciplina dinámica del IPSC. Por ende deja sin reconocimiento otras modalidades ampliamente difundidas a nivel internacional, como IDPA, IDSC, CS, entre otras.
Esta limitación normativa no solo invisibiliza otras formas legítimas de práctica deportiva, sino que impide el desarrollo formal del tiro defensivo como disciplina diferenciada. La carencia de un marco regulatorio específico genera incertidumbre en la formación, evaluación y certificación de instructores, afectando la calidad y la seguridad de la enseñanza.
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Necesidad de una doctrina nacional
Resulta imperioso desarrollar una doctrina argentina de tiro defensivo, basada en tres fundamentos:
- Técnico: Establecer principios de seguridad, manipulación y uso del arma bajo condiciones de estrés, diferenciando los conceptos tácticos de los meramente deportivos.
- Legal: Incluir el marco jurídico que regula el uso legítimo de la fuerza, la portación y la responsabilidad civil y penal del usuario.
- Pedagógico: Estandarizar los niveles de instrucción, los métodos de evaluación y los criterios de certificación, garantizando una formación progresiva y homogénea a nivel nacional.
El desarrollo de esta doctrina permitiría, además, sentar las bases para la evaluación objetiva de la aptitud de portación civil. Y además fortalecerá la profesionalización del sector y mejorará la seguridad pública.
Propuesta de acción
Se propone la conformación de un grupo interdisciplinario integrado por representantes de:
- Entidades de tiro y federaciones deportivas.
- Instructores certificados y especialistas en seguridad.
- Profesionales del ámbito jurídico.
- Autoridades regulatorias del RENAR.
El objetivo de este grupo sería elaborar un marco doctrinario y reglamentario del tiro defensivo, que pueda ser incorporado oficialmente al Manual de Entidades de Tiro, junto con la actualización del reconocimiento de las disciplinas dinámicas existentes.
Conclusiones
El crecimiento desordenado del tiro defensivo en Argentina evidencia la necesidad urgente de una regulación y doctrina unificadora. Una estructura normativa clara no solo permitirá distinguir las prácticas deportivas de las
defensivas, sino que además garantizará la formación técnica, legal y ética de los legítimos usuarios, contribuyendo a una cultura de armas más segura, profesional y coherente.
La creación de una doctrina nacional de tiro defensivo no es un lujo: es una exigencia institucional y social, que marcará el rumbo hacia una práctica responsable, transparente y respetuosa del marco legal argentino.
(*) Adrián Ezequiel Ferreyra – ITA 6205
Instructor de Tiro – Tiro Federal Argentino de San Nicolás
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