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La abundancia de conejos en la isla debida a la sobrealimentación provocada por el turismo parece haber llevado a los jabalíes a cazar a estos lepóridos.
11 de agosto de 2026. Los jabalíes son animales omnívoros y principalmente oportunistas que basan su dieta en vegetales, raíces y frutos. Sin embargo, no dejan pasar la ocasión de devorar carroña o, incluso, a pequeños animales moribundos.
Lo que se creía que estaba fuera de su interés y capacidad era acechar, perseguir y cazar presas. Al menos, hasta ahora. Y es que un reciente estudio publicado en la revista Journal of Ecotourism revela cómo los jabalíes de un territorio de Japón han comenzado a capturar conejos vivos, modificando sus patrones alimentarios debido a la interacción humana.
Este insólito comportamiento se documentó en la famosa isla de Okunoshima, en la prefectura de Hiroshima. Decimos famosa porque la presencia masiva de conejos descendientes de ejemplares domésticos introducidos tras la Segunda Guerra Mundial y su historia como campo de pruebas de armas químicas atrae cada año a decenas de miles de visitantes.
Al parecer, los turistas llevan décadas alimentando de forma continuada a la fauna local, lo que ha llevado a que la densidad de lepóridos haya sobrepasado con creces la capacidad de carga natural del ecosistema de la zona.
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El impacto directo de esta sobrepoblación es tan evidente que la vegetación muestra una impactante línea vertical donde las ramas bajas han sido arrasadas. No obstante, los ecólogos no esperaban que la abundancia de comida sobrante y de cadáveres atrajera a depredadores más grandes de la región.
El propio ecólogo Shingo Kaneko, coautor de la investigación e integrante de la Universidad de Fukushima, ha manifestado la enorme sorpresa del equipo al presenciar este inédito patrón de caza activa por parte de los jabalíes.
Cambios en las dinámicas ecológicas de la isla
“Cuando escuchamos por primera vez que un jabalí había depredado a un conejo vivo, nos sorprendió“, explicó el científico Shingo Kaneko sobre el hallazgo. El investigador añadió que “se sabe que los jabalíes carroñean cadáveres de animales, pero generalmente no se les considera animales que cacen activamente presas vivas“. La continua disponibilidad de restos orgánicos depositados por los viajeros en la superficie terrestre ha reconfigurado las relaciones tróficas entre las distintas especies que conviven en este reducido espacio insular.
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Aparte de los jabalíes, otros animales como cuervos y milanos negros acuden con frecuencia a alimentarse de los desechos y de los restos orgánicos dispersos. Según los expertos del análisis, esta concentración anormal facilita encuentros constantes entre las especies.
“Los restos de comida que dejan los turistas pueden estar atrayendo a los jabalíes a zonas densamente pobladas por conejos. Las altas densidades de conejos pueden aumentar la disponibilidad de cadáveres de conejos. Pero también pueden provocar encuentros frecuentes entre ambas especies“, detalló Kaneko al describir el contexto.
Los investigadores de este trabajo de campo aclararon que la aparición de estos depredadores no representa la amenaza principal para el entorno. El verdadero riesgo radica en las alteraciones humanas sobre la fauna local. Los científicos remarcaron la urgencia de establecer medidas de protección efectivas. Para mitigar los efectos adversos de estas interacciones, el equipo de ecólogos aconseja implantar regulaciones más estrictas sobre la alimentación, realizar seguimientos poblacionales y evaluar constantemente la cubierta vegetal.
NATGEO
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