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Aunque la comercialización de este animal exótico invasor está prohibida por ley, las agrupaciones cinegéticas presionan al Gobierno para habilitar su faena formal y aprovechar sus beneficios nutricionales.
3 de agosto de 2026. La venta comercial de carne de jabalí en Mendoza está formalmente prohibida, aunque las autoridades debaten un cambio en la normativa. La provincia permite la caza controlada de este animal por ser una especie exótica invasora que daña los cultivos y el ecosistema, pero el destino de las piezas obtenidas está estrictamente limitado al consumo personal o de subsistencia.
La discusión para regularizar el circuito comercial cobró gran relevancia local tras la decisión de Río Negro de enviar un proyecto de ley para legalizar la venta de carnes salvajes en carnicerías y góndolas.
El debate sobre la comercialización de carne de jabalí en Mendoza sumó un nuevo capítulo de fuerte discusión pública. La posibilidad de habilitar su venta formal comenzó a ganar terreno entre referentes del sector cárnico, cazadores y autoridades de la producción local.
Propiedades y el reclamo de la ACMAC
Desde la Asociación Civil Mendocina de Actividad Cinegética (ACMAC) reclamaron una mayor intervención de los organismos competentes provinciales. La entidad exige destrabar las condiciones sanitarias y logísticas que impiden desarrollar legalmente la actividad.
El presidente de la asociación, Luis Alberto Piazza, remarcó las destacadas cualidades nutricionales que posee este tipo de carne salvaje. Aseguró que el jabalí tiene un bajo contenido graso, representando una opción sumamente saludable.
Piazza detalló a los medios que este alimento aporta apenas la mitad del colesterol comparado con la carne vacuna tradicional. El jabalí rinde veintidós gramos de proteínas por cada cien consumidos, sumando un alto valor de hierro.
La entidad afirmó que el consumo interno ya existe en Mendoza mediante canales que se abastecen desde Bariloche. Los defensores del proyecto explicaron que el precio final al consumidor sería sensiblemente menor al de la carne de res.
El desafío de la trazabilidad sanitaria
Los especialistas del sector advierten que el principal obstáculo radica en las exigencias de trazabilidad y la falta de infraestructura. El crecimiento descontrolado de la plaga generó un circuito informal de faena clandestina sin regulaciones.
Esta falta de controles veterinarios oficiales implica un doble riesgo sanitario severo para la población de los centros urbanos. El jabalí es un transmisor directo de triquinosis, requiriendo análisis de laboratorio obligatorios antes de su comercialización.
La Cámara de Abastecedores de Carne apoyó la propuesta siempre que la industria frigorífica controle cada ejemplar. El éxito del mercado formal dependerá de que los mataderos aseguren la sanidad de los cortes ofrecidos.
Infraestructura disponible en el sur
Mendoza cuenta con una ventaja competitiva fundamental en el sur provincial para el procesamiento de estas especies exóticas invasoras. El departamento de San Rafael posee un frigorífico que ya fue autorizado por el Senasa para tal fin.
Dicha planta cuenta con la capacidad tecnológica instalada para desarrollar una cadena formal de producción inmediata si avanza la ley. El aprovechamiento del excedente de este recurso faunístico permitiría generar nuevos puestos de empleo genuino.
Las autoridades gubernamentales continúan analizando los costos operativos y el impacto ambiental de un eventual esquema de habilitación general. El objetivo prioritario de las mesas técnicas será balancear el control de la plaga con la seguridad alimentaria.
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