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El ejemplar “Ombú” perdió el miedo a los humanos y camina por las pasarelas públicas. Ante el riesgo inminente de un ataque, las autoridades restringieron los accesos para proteger a los turistas y revertir la conducta del depredador.
26 de junio de 2026. El ambicioso proyecto de reintroducción del yaguareté en los Esteros del Iberá enfrenta su desafío más complejo y urgente. La población de este felino ya ronda los 50 ejemplares en libertad en la provincia de Corrientes, pero la conducta de un joven macho encendió todas las alarmas de seguridad. La reiterada presencia del animal en áreas de uso público obligó a las autoridades a clausurar senderos terrestres de manera preventiva para evitar incidentes graves con visitantes.
El peligro de la “habituación” al ser humano
El foco del conflicto es Ombú, un yaguareté de un año y ocho meses nacido en total libertad. En los últimos meses, el felino comenzó a frecuentar las pasarelas de madera del Portal Laguna Iberá (Colonia Carlos Pellegrini), mostrándose indiferente ante la presencia de delegaciones de turistas.
Los especialistas advierten que este comportamiento no debe confundirse de ninguna manera con domesticación o mansedumbre. El yaguareté es el depredador tope de América, un animal netamente salvaje, con un instinto cazador intacto y una fuerza física descomunal. El hecho de que no huya ante las personas —un fenómeno biológico conocido como “habituación”— es una conducta sumamente peligrosa: al perder el miedo natural al ser humano, el riesgo de un ataque ante un movimiento brusco, un tropiezo o un intento de fotografía se incrementa exponencialmente.
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Clausura de accesos en plena temporada alta
Ante la gravedad de la situación y la proximidad de las vacaciones de invierno, la intendencia del Parque Nacional Iberá dictó medidas restrictivas estrictas:
- Bloqueo de senderos: Se suspendió el acceso a las caminatas terrestres de las zonas que Ombú ha señalizado como parte de su territorio de tránsito.
- Prohibición nocturna: Quedaron completamente canceladas las excursiones a pie durante la noche, momento en que los felinos aumentan su actividad de caza.
- Monitoreo de collares: Los guardaparques rastrean minuto a minuto la señal satelital de Ombú. Si el felino se acerca al área de uso público, los senderos se cierran de inmediato.
Ahuyentamiento: la estrategia para devolverle su naturaleza
El objetivo principal de los expertos de la Fundación Rewilding Argentina y Parques Nacionales ahora es “reeducar” al felino mediante técnicas de aversión o ahuyentamiento. Esto implica que, cada vez que Ombú intente subir a una pasarela o acercarse a un área humana, el personal especializado utilizará ruidos fuertes, estímulos visuales o luces para generarle una experiencia incómoda y obligarlo a retirarse. Se busca que el animal vuelva a asociar al humano con un peligro y recupere su conducta esquiva natural.
Los expertos recomiendan que ante un cruce imprevisto con el yaguareté no se debe buscar el contacto visual ni la interacción. El protocolo oficial exige actuar con extrema templanza:
- No corra bajo ninguna circunstancia: Correr activa el instinto de persecución y caza del felino
- Gane altura y volumen: Si lleva niños, alcélos de inmediato para que no parezcan presas fáciles. Manténgase erguido y abra los brazos para simular mayor tamaño
- Retroceso lento: Camine hacia atrás con lentitud, de cara al animal. Nunca le dé la espalda
- Haga ruido: Hable en tono fuerte, firme y grave. No grite con desesperación
- No lo arrincone: Asegúrese de dejarle siempre una vía de escape libre al felino para que no se sienta acorralado y ataque en defensa propia
- Reporte inmediato: Dé aviso urgente al guardaparques más cercano apenas se encuentre a resguardo
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La reacción del sector turístico y el nuevo criterio de avistaje
La comunidad de guías, hoteleros y lancheros de Colonia Carlos Pellegrini recibió las restricciones con una mezcla de alerta económica y extrema responsabilidad civil.
Aunque la medida genera preocupación financiera por la cercanía de las vacaciones de invierno, la Cámara de Turismo local respaldó la clausura de senderos. Los operadores entienden que un solo accidente trágico destruiría de forma irreversible la reputación internacional de Iberá como destino seguro.
Para sostener la actividad comercial sin arriesgar vidas, se implementó un estricto criterio de “Riesgo Controlado”. Las medidas incluyen darle prioridad a las excursiones en lanchas y kayaks. “El agua funciona como una barrera de seguridad natural infranqueable”. Y si Ombú está en la costa, se lo puede fotografiar exclusivamente desde las embarcaciones, manteniendo los motores encendidos y a una distancia mínima de 20 metros. Paralelamente los grupos terrestres permitidos se redujeron al mínimo. Los guías ahora portan obligatoriamente elementos sonoros de disuasión (bocinas de aire comprimido y silbatos de alta potencia) para repeler al animal en caso de un acercamiento peligroso.
Con las vacaciones de invierno a la vuelta de la esquina, la tensión en Colonia Carlos Pellegrini se mantiene latente. Las próximas semanas serán una prueba de fuego para los protocolos de contingencia de Parques Nacionales y la madurez de los propios visitantes. El futuro del Portal Laguna Iberá depende hoy de una premisa innegable: entender que el yaguareté no es una atracción dócil para las redes sociales, sino el dueño absoluto de un ecosistema indómito donde el ser humano es el único que debe adaptarse.
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