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Debido a la sequía de los últimos años y el consecuente incremento de la salinidad en este espejo de agua, el pejerrey fue desapareciendo. Se llevó a cabo una siembra de alevinos.
9 de marzo de 2026. Los vecinos y prestadores turísticos del balneario Chapalcó, en laguna Chasicó, vienen atravesando desde hace más de un año una compleja situación social y económica, producto de la falta de su recurso natural más preciado: el pejerrey.
Si bien 2025 fue un año de buenas lluvias, el problema viene de mucho antes, de las temporadas previas, en las que la sequía terminó marcando al norte del distrito de Villarino. La falta de agua lentamente fue erosionando la vida en el lago, que vio incrementar su nivel de salinidad por encima de lo pensado. De los entre 15 y 20 gramos por litro que se necesitan para el nacimiento de nuevos peces, el año pasado se registraban 32 g/l, cuando el mar tiene un promedio de 35 g/l; en 2024 se habían alcanzado los 55 g/l.
Los peces que vivían en su interior, entonces, no resistieron, no sobrevivieron ni pudieron reproducirse. Y en un lugar donde no hay peces, se entiende, tampoco hay pescadores, que terminan llevando sus cañas y anzuelos a otros lugares. El sector turístico, el que depende fundamentalmente de esta actividad, vio achicar sus números en forma alarmante y no fueron pocos los que bajaron las persianas y emigraron de la población.
Visitamos la fábrica de pejerreyes en la Estación Hidrobiológica de Chascomús
La situación rápidamente escaló desde lo turístico hacia lo político. Se hicieron encuentros con vecinos y se convocó al Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires para realizar estudios y tratar de revertir la situación, aunque desde un principio se advertía que si no llegaban nuevas lluvias, todo esfuerzo iba a ser inútil.
A partir de ahí, los resultados y alternativas pueden ser variados, y tienen que ver con la posibilidad de que los peces hayan pasado hacia la laguna o se hayan ido adaptando a la salinidad, algo que ocurre en forma natural.
“De cualquier modo, estimamos que la pesca deportiva no volvería antes de que se cumplan dos años de la siembra. Hoy la pesca está habilitada, pero no hay qué pescar —advierte—. Recién se podría a mediados de 2027, pero nadie nos puede asegurar que vaya a ser así“.
Golpe económico
Si bien Chapalcó recibe mucho público, mayormente local y regional, durante los meses cálidos del año, es la pesca la que mueve el turismo durante los 12 meses. Sin embargo, como se dijo, la falta de peces provocada por la sequía y posterior salinidad causó que los pescadores dejaran de viajar hacia el espejo de agua.
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Como consecuencia, varios prestadores también decidieron buscar otros horizontes. Hacia agosto del año pasado se creía que la población estable se había reducido a la mitad y se temía que el éxodo continuase hasta que no quedara nadie.
“La economía local está sintiendo mucho todo lo que está pasando; la ha afectado muchísimo —explica Fornasier—. El turismo mueve porque es un lugar muy visitado, pero la parte de la pesca era primordial“.
Las pocas familias que hoy quedan en el balneario, muchas de ellas afincadas en Chapalcó desde hace varios años, esperan que la situación mejore. Incluso algunos de ellos han viajado para buscar alevinos para sembrar.
“Toda la gente está esperando que esto se mueva para tener un recurso más para vivir. Desde la comuna queremos buscarle la vuelta y encontrar soluciones, porque hay mucha gente que vive de esto, pensando en cuestiones como gastronomía y alojamiento, por ejemplo“, cuenta.
La funcionaria resalta que desde el ente productivo se disponen e implementan distintos programas para ayudar a la población mientras avanza la resiembra de alevinos y el crecimiento de los peces; es decir, hasta que la pesca se reactive.
“En la Provincia también hay propuestas similares. Hemos lanzado líneas de crédito y tratamos de ser un intermediario. Lamentablemente, con la Nación nos cuesta un poco más“, remarca.
Repoblamiento de lagunas
El Conicet y la provincia de Buenos Aires están trabajando en un proyecto que involucra a varios distritos de nuestra región y de toda la provincia, tendiente a repoblar de pejerreyes los espejos de agua bonaerenses.
Justamente, el territorio provincial cuenta con una gran cantidad de lagunas a las que cientos de pescadores acuden los fines de semana para practicar esta actividad en forma recreativa y deportiva. La actividad es una importante fuente de desarrollo de emprendimientos económicos asociados: alquiler de embarcaciones, hospedajes y venta de insumos para la pesca.
Sin embargo, las sequías de los últimos años afectaron —entre otras cosas— la población ictícola de muchas lagunas; algunas llegaron incluso a secarse.
En esa zona, el proyecto incluye espejos de agua como Cochicó y Del Monte (Guaminí), además de otras como Chis Chis, Tablillas, La Salada de Monasterio, Vitel, San Lorenzo, Blanca Grande, Las Barrancas y la laguna de Gómez.
La iniciativa se lleva adelante en conjunto con pescadores y municipios donde se encuentran las lagunas. Además, en los últimos tiempos se han incorporado emprendimientos privados, patrocinados por personas con predios en la costa de las lagunas.
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