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El operativo se concretó en tres lagunas de Buenos Aires a partir de una alianza público-privada.
21 de enero de 2026. Tras casi cuatro meses de arduo y sostenido trabajo, investigadores e investigadoras del CONICET en el Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA), en conjunto con la Secretaría de Cultura y Promoción Turística de Lezama, Buenos Aires, la Asociación de Pescadores Deportivos de Lezama (APDL) e inversores privados, culminaron una nueva campaña de siembra de pejerreyes.
La acción busca fortalecer su repoblamiento en lagunas de la cuenca del río Salado, su hábitat natural, compensando la extracción de ejemplares por pesca deportiva o fines gastronómicos.
La nueva campaña de siembra de pejerreyes se desarrolló en las lagunas Las Barrancas, La Tablilla y Chis Chis. Las mismas están ubicadas en el partido de Lezama y pertenecens al sistema denominado Las Encadenadas de Chascomús. Una serie de espejos de agua vinculados entre sí dentro de la cuenca del Salado.
Visitamos la fábrica de pejerreyes en la Estación Hidrobiológica de Chascomús
El proceso comenzó en septiembre pasado, el momento de máxima disponibilidad de zooplancton, el alimento microscópico natural de la especie. Se instalaron jaulas flotantes de 4 metros de lado por 1 y medio de profundidad con entre 10 y 20 mil larvas de pejerrey. Individuos recién nacidos de no más de tres milímetros aportados por la Estación Hidrobiológica de Chascomús. Las jaulas que se utilizan están provistas de un marco flotante y una bolsa de red fina que evita su escape. Además los protege del ataque por parte de otros peces y a la vez permite el intercambio de agua y la entrada de zooplancton.
En ese lapso se realizó el seguimiento y control periódico tanto del estado de las jaulas y sus mallas como del crecimiento de los peces. También se monitoreó la calidad del agua, para preservar la sanidad de los peces, y la disponibilidad de alimento. Al cabo de ese proceso, se obtuvieron varios miles de alevinos, es decir ejemplares juveniles de entre 5 y 10 centímetros, que fueron liberados.
Acuicultura ecológica
La iniciativa se enmarca en el paradigma de la acuicultura ecológica. Es decir se apunta a optimizar la reproducción de peces de manera sustentable sin impactar negativamente en los ecosistemas acuáticos.
“El que proponemos es un sistema de cultivo que va en esa línea. No impacta de manera negativa en el ambiente porque no utilizamos alimento artificial. Los peces comen lo que circula en la laguna. En el caso del pejerrey, se nutre de zooplancton. Las lagunas de la región Pampeana son muy ricas en cantidad y calidad de este alimento, por lo que significan un lugar ideal para desarrollar este método de cría”, cuenta Javier Garcia de Souza, investigador del CONICET e integrante del Laboratorio de Ecología de Peces del ILPLA.
Cabe destacar que el proyecto nació a finales de los ’90 de la mano del investigador del CONICET y actual director del ILPLA Darío Colautti. Si bien el método de cría de peces en jaulas flotantes ya existía en otros lugares del mundo para otras especies, el experto vio el potencial que tenía su adaptación para la cría del pejerrey en lagunas del Salado a partir de la riqueza y disponibilidad del alimento microscópico y la calidad del agua. Con financiamiento del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), pudo desarrollar un método criollo, que incluyó el diseño de jaulas y metodologías específicas para el pejerrey y la región.
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