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La tragedia de una misma familia que sufrió dos ataques con catorce años de diferencia
21 de julio de 2026. Hace 14 años la vida cambió para Shanichara Bote. En diciembre de 2012, un elefante llamado Dhurbe mató a sus padres en Madi, un pueblo cercano al Parque Nacional Chitwan de Nepal. Con la esperanza de huir de los ataques de animales salvajes, Shanichara abandonó el pueblo, cruzó el río Rapti, atravesó los límites del Parque Nacional y estableció su nueva vida en la localidad de Jagatpur. 14 años más tarde, Dhurbe ha vuelto a encontrarle.
El pasado 5 de julio, Shanichara acudió a la comisaría del distrito de Chitwan en estado de shock: unas horas antes Dhurbe volvió a atacar su casa, matando a su nuera Ashika Bote, de 25 años, y a su nieto, Bharat Bote, de cuatro años. En otras palabras, una familia ha perdido cuatro miembros a causa del ataque de un mismo animal en tan solo 14 años. La distancia entre Madi, donde antes vivía Shanichara, y Jagatpur, donde vive ahora, es de unos 30 km en coche.
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“Es una cosa muy seria. Dhurbe es muy peligroso”, cuentan los vecinos locales del Parque Nacional de Chitwan. El animal, que recibe ese nombre por un soldado al que mató, comenzó a atacar asentamientos humanos e individuos en 2010, y desde entonces ha ocasionado la muerte de 25 personas en toda la región. Una cuestión sobrevuela el caso Dhurbe: sacrificar o no al animal. En 2012 ya se le intentó dar caza, cuando las autoridades del Parque Nacional de Chitwan y el propio Ejército dispararon a Dhurbe en dos ocasiones, hiriéndolo de gravedad. El animal se escondió en la selva, y cuando todo el mundo lo daba por muerto, reapareció de nuevo en el parque en 2016. La operación costó 1,6 millones de rupias nepalíes (unos 10.000 euros) a las arcas del país.

“No podemos matar al animal así como así. Hay que dar una explicación muy convincente. Las autoridades locales y nacionales deben ponerse de acuerdo, y además, cumplir con las normativas internacionales de WWF”, explica a este medio Rajiv Aryal, miembro de Animal Rights Club Nepal. Los activistas aseguran que tan solo hay “tres elefantes machos” reconocidos en todo el parque, porque “se matan entre ellos”. “Son animales muy valiosos y necesitamos a los machos para preservar la especie”.
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“Aunque seamos una organización que defiende los derechos de los animales, también velamos por la seguridad de las personas. Entiendo a la gente local que quiere el sacrificio de Dhurbe. Si yo viviera en una zona amenazada por él, también lo pediría”, explica Aryal. Pero, ¿por qué Dhurbe ataca a las personas? Por dos razones: comida y territorio. Los elefantes se acercan a los cultivos domésticos para comer, e irremediablemente se acercan a las viviendas. Pero también buscan hembras en los elefantes en cautividad y por ello acaban en zonas próximas a asentamientos humanos.
Animales y humanos comparten tierras salvajes
Según datos del parque citados por Katmandhu Post, los animales salvajes de Chitwan han matado a 127 personas entre 2014 y 2025. Los rinocerontes provocaron 52 muertes, los tigres 40 y los elefantes 28. La causa más frecuente de los incidentes ocurrió cuando los humanos extraían recursos del bosque. “La mayoría de ataques de elefantes a personas se producen cuando las personas entran en su territorio”, confirma Aryal.
Pero se cree que Dhurbe quizás se muestre agresivo, en parte, por su rivalidad con otros elefantes. “Ahora mismo está frustrado porque no puede vencer a Ronaldo, otro elefante que domina la zona. Ronaldo es más joven y más poderoso, está en su prime”, indica el experto.
Pero entonces, ¿qué se puede hacer para eliminar esas interacciones entre humanos y animales salvajes?. Desde la Oficina del Parque Nacional de Chitwan nos explican dos aspectos: dar comida, agua y espacios a los animales; y quizás la construcción de un santuario de elefantes. Un ejemplo: antes, el 20% de Chitwan estaba cubierto de pastizales. Ahora ese porcentaje es del 10%, lo que empuja a los rinocerontes a buscar comida en otras zonas.
“A los animales hay que darles recursos. Y el Gobierno de Nepal está pensando en la creación de un santuario de elefantes del cual los animales no sientan la necesidad de alejarse”, explica Dil Bahadur Purja Pun, jefe de Conservación del Parque Nacional de Chitwan.
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