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El oxígeno está desapareciendo de océanos, lagos y ríos a un ritmo sin precedentes por el calentamiento y la contaminación, lo que desata un efecto dominó que acelera el cambio climático y destruye la fauna marina.
20 de julio de 2026. El cambio climático y la actividad humana están provocando una crisis silenciosa pero devastadora en los ecosistemas hídricos de todo el mundo. Un reciente y alarmante estudio global liderado por el Scripps Institution of Oceanography (Universidad de California en San Diego) advierte que nuestros océanos, lagos y ríos están perdiendo oxígeno disuelto a un ritmo sin precedentes. Este fenómeno, conocido como desoxigenación acuática, no solo asfixia a la fauna marina, sino que amenaza con desestabilizar por completo el sistema climático de la Tierra.
La gravedad del informe es tal que la comunidad científica internacional exige incluir los niveles de oxígeno disuelto como un nuevo Límite Planetario (Planetary Boundary), uniéndose a alertas críticas como la acidificación oceánica y la pérdida de biodiversidad.
¿Por qué se está agotando el oxígeno en el agua?
El colapso del oxígeno disuelto responde a una combinación de factores físicos y químicos impulsados por el hombre.
En primer lugar, por leyes de la termodinámica, el agua caliente retiene menos gases que el agua fría. A medida que las temperaturas globales aumentan, la capacidad natural del agua para almacenar oxígeno disminuye drásticamente.
En segundo lugar, el uso excesivo de fertilizantes agrícolas y el vertido de aguas residuales sin tratar llenan los cuerpos de agua de nitrógeno y fósforo, lo que detona explosiones masivas de algas (algal blooms). Cuando estas algas mueren, billones de bacterias las descomponen, consumiendo todo el oxígeno del entorno en el proceso.
Por último, el calentamiento de las capas superficiales del océano impide que el agua se mezcle correctamente con las corrientes frías del fondo, cortando la ventilación natural que oxigena las profundidades marinas.
Las zonas más afectadas del mundo
Aunque la desoxigenación es un problema global, los científicos han identificado puntos críticos donde las llamadas zonas muertas se están expandiendo rápidamente.
Una de las más grandes del planeta es el Golfo de México, que recibe toneladas de nutrientes agrícolas transportados por la cuenca del río Misisipi. Esto genera un colapso masivo de oxígeno cada verano que destruye las pesquerías locales de camarón y peces.
El Mar Báltico sufre la peor desoxigenación a largo plazo del mundo debido al escaso intercambio de agua con el océano abierto y a la intensa contaminación de los países circundantes. Por ello deja sus fondos marinos prácticamente desiertos.
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Frente a las costas de Perú y Chile, en el Sistema de Corrientes de Humboldt, la expansión de la Zona de Mínimo de Oxígeno está obligando a especies comerciales como la anchoveta a desplazarse hacia la superficie, haciéndolas vulnerables y alterando la cadena alimentaria.
Asimismo, el estudio advierte que los lagos del hemisferio norte están perdiendo oxígeno hasta tres veces más rápido que los océanos debido a que la falta de hielo invernal y los veranos prolongados estancan el agua dulce.
Soluciones propuestas por la ciencia para mitigar la crisis
Los investigadores señalan que la desoxigenación es reversible si se atacan las causas de raíz mediante políticas globales estrictas:
- Reducción drástica de escorrentías agrícolas: Es urgente transformar las prácticas de fertilización global, implementando agricultura de precisión y restaurando humedales naturales alrededor de los ríos para que actúen como filtros biológicos antes de que los nutrientes lleguen al mar.
- Mejora del tratamiento de aguas residuales: Modernizar las plantas de tratamiento urbanas e industriales en todo el mundo para eliminar por completo el fósforo y el nitrógeno de los vertidos domésticos.
- Aceleración de la descarbonización: Cumplir de forma estricta con las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para frenar el aumento de la temperatura en la superficie oceánica.
- Monitoreo global integrado: Establecer una red global de sensores biológicos y satelitales que midan el oxígeno disuelto en tiempo real, permitiendo predecir y gestionar las crisis ecológicas y pesqueras antes de que ocurran.
La desoxigenación acuática demuestra que los límites de nuestro planeta están interconectados. Ignorar la asfixia de nuestros mares y ríos es acelerar el colapso del clima global.
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