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César Neme, un reconocido guía de pesca santiagueño aseguró que el Río Dulce vive un nuevo ciclo de extraordinaria recuperación. Presenta una gran población de dorados y excelentes perspectivas para las próximas temporadas. Además, brindó recomendaciones sobre equipos, técnicas y la actualidad de uno de los destinos más importantes del país para la pesca deportiva.
6 de agosto de 2026. Durante una extensa entrevista, Cesar Neme explicó que el río logró recuperarse tras la mortandad registrada en 2003 y destacó que actualmente existe una importante población de ejemplares juveniles que garantizará una pesca de gran calidad en los próximos años.
«Estamos en el comienzo de un ciclo hídrico muy bueno, con una superpoblación de dorados que van a tener su etapa de crecimiento en los próximos años. Tenemos Río Dulce para varios años con una pesca muy asegurada», expresó.
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Un río que volvió a sorprender
Según el guía, la abundancia de agua registrada durante los últimos meses permitió mejorar considerablemente el éxito reproductivo del dorado.
Explicó que las prolongadas crecientes incrementaron la supervivencia de los desoves, lo que hoy se refleja en la enorme cantidad de peces pequeños presentes en prácticamente todo el cauce.
Para Neme, este escenario anticipa temporadas excepcionales, ya que esos ejemplares continuarán creciendo y conformarán una población muy importante de dorados de mayor porte.
Qué equipo recomienda para pescar en el Río Dulce
Consultado sobre el equipamiento ideal para quienes visitan Santiago del Estero en busca del dorado, Neme recomendó utilizar una caña número 8 como equipo estándar debido al viento habitual y al tamaño de las moscas utilizadas.
No obstante, señaló que en determinadas condiciones de flotada también puede emplearse una caña número 6.
Respecto de las líneas, aconsejó disponer de tres variantes —flote, hundimiento y punta intermedia— para adaptarse a las distintas situaciones del río, aunque aclaró que para quienes recién comienzan una línea de flote resulta suficiente.
En cuanto a las moscas, indicó que deben medir entre 12 y 15 centímetros, montarse sobre anzuelos 3/0 o 4/0, desplazar buena cantidad de agua y presentar algo de brillo para lograr mejores resultados.
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La precisión, la clave del éxito
Para el experimentado guía, el principal desafío del Río Dulce no es lanzar lejos sino hacerlo con extrema precisión.
Explicó que el dorado suele atacar apenas la mosca cae junto a troncos, ramas o estructuras, por lo que el pescador debe mantener un control permanente de la línea y reaccionar de inmediato ante el pique.
«La distancia no es lo importante. Lo fundamental es el control de la línea y la precisión», sostuvo al remarcar que muchos pescadores pierden oportunidades por no dominar correctamente esa técnica.

Una demanda creciente
Neme también reveló que la temporada presenta una importante demanda de reservas. Agregó que actualmente trabaja junto a un equipo de cuatro guías especializados, lo que permite recibir grupos más numerosos y brindar una mejor atención a los visitantes.
Asimismo, recomendó planificar salidas de al menos tres jornadas para adaptarse a la dinámica del río y aprovechar plenamente la experiencia de pesca.
Finalmente, aseguró que las perspectivas son altamente favorables. Además pronosticó que tanto la presente temporada como la próxima podrían convertirse en dos de las mejores de los últimos años para el Río Dulce.
La entrevista completa
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