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Santa Ana se eleva entre la Quebrada y las Yungas jujeñas y regala senderos de altura, paisajes nublados y una cultura viva.
16 de diciembre de 2025. En el norte de nuestro país existen lugares donde la altura transforma la experiencia de hacer una escapada para hacer trekking. Santa Ana, en la provincia de Jujuy, es uno de ellos. Ubicado a gran altitud, con puntos que rozan los 4.500 metros sobre el nivel del mar, el pueblo se convierte en un mirador natural desde donde el paisaje se pierde entre nubes y cerros.
Lejos de los circuitos más conocidos para visitar, Santa Ana atrae a viajeros que buscan algo distinto: caminos poco transitados, aire puro y una sensación de aislamiento que invita a bajar el ritmo y mirar el entorno con otros tiempos.
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Uno de los recorridos más valorados es el Qhapaq Ñan, la red vial prehispánica que conectó gran parte del Imperio Inca. Hacer trekking por este sendero ancestral permite descubrir tramos de piedra, vistas abiertas y una conexión directa con la historia andina. El camino fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad y conserva un enorme valor cultural y arqueológico.
Cultura viva, saberes ancestrales y sabores del norte
Santa Ana no solo invita a caminar, también propone un acercamiento profundo a la cultura local. Las artesanías, los tejidos y los productos regionales reflejan tradiciones que se mantienen aún, generación tras generación.
La gastronomía acompaña esa experiencia con platos sencillos y sabores intensos, propios de la cocina andina. Muchos visitantes eligen conocer el uso de hierbas medicinales, un saber popular muy presente en la vida cotidiana del pueblo y transmitido por sus habitantes.
Un destino remoto para desconectar de todo
Santa Ana ofrece una experiencia distinta incluso en lo práctico. El pueblo no cuenta con estación de servicio ni señal de telefonía móvil, lo que refuerza su carácter remoto. En la plaza principal funciona conexión de wi-fi público, suficiente para organizar la estadía sin alterar la sensación de aislamiento.
Esa falta de servicios urbanos convierte a Santa Ana en un destino ideal para quienes buscan desconexión real, silencio y contacto directo con la naturaleza.
Cómo llegar
Para llegar a Santa Ana se debe atravesar Abra del Zenta, un mirador con una altura de 4376 msnm, dentro de la Reserva de Biósfera de las Yungas. Para ir desde la capital, San Salvador de Jujuy, hay que tomar la Ruta Nacional 34 y luego la Ruta Provincial 83. Son aproximadamente 6 horas y media de auto.
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