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Criadores en crisis, refugios colapsados y transición aún sin resolver.
14 de julio de 2025. En un giro histórico para la defensa animal, el gobierno de Corea del Sur aprobó en enero de 2024 una ley que prohíbe la venta de carne de perro para consumo humano, con plazo hasta febrero de 2027 para que los criadores cierren sus operaciones.
“Desde el verano pasado hemos intentado vender nuestros perros, pero los comerciantes siguen dudando“, declaró el reverendo Joo Yeong-bong, de 60 años, a la BBC. “No se ha asomado ni uno solo“.
El desafío más urgente es qué hacer con el medio millón de perros en cautiverio, en un contexto donde:
- Los refugios están saturados
- Los programas de adopción avanzan lentamente
- Algunos criadores amenazan con liberar animales en zonas residenciales como protesta
Muchos afirman que no es tiempo suficiente para eliminar gradualmente una industria que ha sido un medio de vida durante generaciones, y que las autoridades aún no han establecido las salvaguardias adecuadas para los productores ni para el estimado medio millón de perros en cautiverio.
Aún aquellos que apoyan la prohibición, incluidos expertos y defensores de los derechos de los animales, han señalado problemas en torno a su aplicación, con la dificultad de reubicar a los perros que, después de haber sido salvados del matadero, ahora enfrentan la amenaza cada vez más probable de ser sacrificados.

Una tormenta de obstáculos
Chan-woo tiene 18 meses para deshacerse de 600 perros.
Después de eso, el productor de 33 años —cuyo nombre fue cambiado en la nota de la BBC por su temor a represalias— se enfrenta a una pena de hasta dos años de prisión.
“Siendo realistas, ni siquiera en mi granja puedo procesar la cantidad de perros que tengo en ese tiempo“, advierte. “A estas alturas, he invertido todos mis activos [en la granja], y aun así, ni siquiera se llevan los perros“.
Chan-woo no se refiere solo a los comerciantes y carniceros que, antes de la prohibición, compraban un promedio de media docena de perros a la semana.
También se refiere a las autoridades y los activistas de los derechos de los animales que, en su opinión, tras haber luchado tanto para prohibir el comercio de carne de perro, no tienen un plan claro sobre qué hacer con los ejemplares sobrantes, de los cuales hay cerca de 500.000, según estimaciones del gobierno.
Las autoridades “aprobaron la ley sin ningún plan real, y ahora dicen que ni siquiera pueden llevarse a los perros“, señala.

Los refugios
Lee Sangkyung, director de campaña de Humane World for Animals Korea (HWAK), comparte estas preocupaciones.
“Aunque la prohibición de la carne de perro ya se aprobó, tanto el gobierno como las organizaciones civiles siguen lidiando con cómo rescatar a los perros que quedan“, asegura.
“Un aspecto que aún se percibe como deficiente es el debate sobre los perros que han quedado abandonados“, agrega.
Un portavoz del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Asuntos Rurales (MAFRA) declaró a la BBC que si los propietarios de granjas abandonaran a sus perros, los gobiernos locales asumirían la propiedad y los gestionarían en refugios.
Sin embargo, encontrarles un nuevo hogar ha resultado complicado.
Dado que el peso equivale a ganancias en la industria de la carne de perro, las granjas tienden a favorecer a las razas más grandes.
Pero en la sociedad altamente urbanizada de Corea del Sur, donde muchas personas viven en complejos de apartamentos, quienes quieren tener mascotas a menudo buscan perros pequeños.
También existe un estigma social asociado a los perros que provienen de granjas de carne, explica Lee, debido a la preocupación por las enfermedades y traumas.
El problema se complica aún más por el hecho de que muchos son tosa-inu puros o mestizos, una raza clasificada como “peligrosa” en Corea del Sur y que requiere la aprobación del gobierno para tenerla como mascota.
Mientras tanto, los refugios ya están saturados.
Esta tormenta perfecta de obstáculos apunta a una ironía perversa: que innumerables perros rescatados, sin ningún otro lugar adonde ir, ahora se enfrentan a la posibilidad de ser sacrificados.

Incentivos insuficientes y soluciones limitadas
El Estado ofreció compensaciones de hasta 600.000 wones (aproximadamente USD 450) por perro para quienes cierren antes de plazo, pero el monto es considerado insuficiente por los productores, que denuncian la falta de alternativas laborales y medidas de reconversión.
Grupos de rescate han intentado reubicar animales en países como Canadá, Estados Unidos y Reino Unido, donde las adopciones son más viables, aunque estos esfuerzos solo cubren una pequeña fracción de los casos urgentes.
Cho Hee-kyung, directora de la Asociación Coreana de Bienestar Animal, admitió en septiembre de 2024 que, si bien los grupos activistas intentarían rescatar a tantos animales como fuera posible, todavía “sobrarían perros”.
“Si los perros restantes se convierten en ‘animales perdidos y abandonados’, es desgarrador, pero serán sacrificados“, aseguró.

Para Yang Jong-tae, propietario de una granja de perros “criar perros era solo una forma de ganarnos la vida. Pero esas personas del grupo animalista trataron a los perros como si fueran personas con dignidad, y eso me conmovió profundamente“. Y preguntó: “Si la carne de perro está prohibida porque los perros son animales, ¿por qué está bien comer otros animales como vacas, cerdos o pollos?”
Esta carne también se consume en países como China, Ghana, Indonesia, Nigeria, Tailandia y partes de India, de acuerdo Humane World for Animals.
Pero si bien las tasas de consumo han fluctuado a lo largo de la historia de Corea, se ha convertido en un tabú cada vez mayor en Corea del Sur en los últimos años.
Una encuesta gubernamental de 2024 reveló que solo el 8% de los encuestados afirmó haber probado carne de perro en los 12 meses anteriores, una cifra inferior al 27% de 2015.
Alrededor del 7% afirmó que seguiría consumiéndola hasta febrero de 2027, y cerca del 3,3% afirmó que continuaría después de la entrada en vigor de la prohibición.
Desde que se anunció la prohibición, 623 de las 1.537 granjas de perros de Corea del Sur han cerrado.
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