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Varias publicaciones académicas y foros de nutrición así lo expresan.
24 de septiembre de 2025. La carne de caza ha acompañado a la humanidad desde los primeros registros de alimentación. Su consumo se mantuvo como práctica habitual en entornos rurales y cinegéticos, y hoy resurgen las investigaciones que buscan establecer con precisión sus ventajas nutricionales frente a la carne de granja.
Y en esta línea, varias publicaciones académicas y foros de nutrición tienen presente esta cuestión nutricional. Los resultados de diferentes estudios apuntan a un perfil dietético particular, que ha abierto nuevas líneas de investigación sobre sus implicaciones para la salud y la sostenibilidad alimentaria.
¿Por qué la carne de caza tiene un perfil nutricional más saludable que el resto?
La carne de caza muestra una composición menos calórica y con menor grasa total que la mayoría de carnes de cría intensiva. Publicaciones como la alojada en la revista Meat and Nutrition señalan que especies como ciervo rojo, jabalí o conejo silvestre contienen menos de 3 o 4 gramos de grasa por cada 100 gramos, en contraste con los valores más altos de cerdo y vacuno.
En cuanto al aporte energético, se trata de carnes con bajo contenido calórico. El lomo de ciervo, por ejemplo, aporta 93 kilocalorías por 100 gramos, con apenas 0,8 gramos de grasa. Estas cifras reflejan un alimento denso en proteínas, pero ligero en energía, lo que lo diferencia de la carne de granja.
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Otro aspecto relevante es la concentración de proteínas, que oscila entre 20 y 26 gramos por cada 100 gramos, con todos los aminoácidos esenciales. Estos niveles, comparables o superiores a la carne de cría intensiva, convierten a la carne de caza en una fuente completa de proteína de alta calidad.
Ácidos grasos, vitaminas y minerales de la carne de caza
Uno de los elementos más estudiados es el perfil lipídico. Los animales silvestres presentan más ácidos grasos poliinsaturados, especialmente omega-3, con una proporción favorable frente a los ácidos grasos saturados.
Esta relación se acerca a los valores recomendados en nutrición preventiva, lo que se vincula a menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, tal como lo asegura el portal especializado BMC Research.
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Además, la carne de caza concentra minerales clave como hierro, zinc, fósforo y potasio. El hierro presente es principalmente hemo, con una absorción más eficiente en el organismo humano. También contiene vitaminas del grupo B, como B2, B3 y B12, fundamentales para funciones metabólicas, nerviosas y musculoesqueléticas.
Estudios desarrollados por la Asociación Interprofesional de la Carne de Caza (ASICCAZA) y la Fundación Artemisan han confirmado la presencia de selenio y magnesio en cantidades relevantes. El primero contribuye a la prevención de enfermedades vasculares, mientras que el segundo regula la tensión arterial y apoya al sistema cardiovascular.
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