-
Kelsey Pfendler llegó a Honolulu tras completar la ruta en menos de 44 días a bordo del bote Lily. La Sociedad Internacional de Remo Oceánico sostuvo que su tiempo supera las marcas previas femenina y masculina.
24 de julio de 2026. El cruce en solitario de Kelsey Pfendler entre California y Hawái concluyó el 3 de julio en Honolulu: recorrió más de 3.860 kilómetros en 43 días, 17 horas y 55 minutos. a bordo del bote Lily y, destrozó el récord femenino anterior (que era de 86 días) y superó también el récord masculino (de 52 días). Esto la convirtió en la persona más rápida de la historia en hacer este trayecto sola.
Viajó a bordo de un pequeño bote de fibra de vidrio de 6,4 metros llamado Lily. En él cargó todos sus suministros y agua gracias a una máquina desalinizadora, completamente aislada y zarpó en mayo desde Monterey con la ambición de convertirse en la primera mujer estadounidense en remar sola entre California y Hawái. También buscó romper los récords de la más joven y la más rápida en completar la ruta. Y lo logró.
La travesía y la vida a bordo
El reto de Pfendler fue seguido por cientos de miles de personas en redes sociales, donde compartió videos diarios que mostraron tanto el aislamiento como la logística de supervivencia en alta mar.
En esas publicaciones, relató la rutina de remar durante semanas, lidiar con ampollas en las manos, la falta de sueño provocada por los vientos y el desgaste físico y mental.

Durante la travesía, la deportista documentó cómo preparaba sus alimentos, producía agua potable en el bote y lavaba su ropa. También mostró estrategias para protegerse del sol y mantener la motivación frente a la soledad del océano.
Manejo de Peligros en Alta Mar
Para sobrevivir en una ruta tan hostil y sin asistencia, se apoyó en un equipamiento especializado y comunicación constante con su base en tierra. El mayor peligro no eran los naufragios catastróficos, sino las corrientes opuestas y los vientos brutales que amenazaban con empujarla de regreso a la costa de California. Su bote contaba con un sistema de piloto automático para mantener el rumbo.
Mirá también: La travesía de la brasileña Tamara Klink, la mujer más joven (y la primera latina) del mundo en cruzar la ruta que va desde Groenlandia hasta Alaska.
Durante las tormentas, coordinaba sus movimientos con un entrenador meteorológico en tierra que analizaba los mapas satelitales y le indicaba cuándo remar con más fuerza o cuándo resguardarse en la pequeña cabina.
En la primera semana de travesía, Pfendler durmió apenas una hora al día. Optó por esta privación extrema para alejarse lo más rápido posible de las corrientes costeras, ya que dejar de remar significaba perder los kilómetros ganados.

Aunque navegó por zonas densas de vida marina y llegó a documentar momentos rodeada por manadas de delfines, Pfendler minimizó el riesgo con los tiburones evitando permanecer en el agua. Su bote de fibra de vidrio estaba sellado, y todas sus tareas de supervivencia (lavar ropa, cocinar y operar la desalinizadora solar) se realizaban estrictamente sobre la cubierta. Además, portaba una baliza de localización de emergencia en caso de un daño estructural mayor.
Preparación Física y Mental
El éxito de Pfendler se cimentó mucho antes de tocar el agua de Monterrey. Su rutina previa incluyó sesiones masivas de remo en simulador para ganar resistencia muscular. Sesiones que combinó con entrenamiento de fuerza pesada para proteger sus articulaciones y ejercicios de movilidad para evitar contracturas en el espacio reducido del bote.
Haber trabajado durante más de una década como guía de rafting en aguas bravas le dio una lectura intuitiva impecable de las corrientes fluviales y marinas. Además de una tolerancia natural al desgaste físico, la exposición solar constante y las ampollas extremas en las manos.
Finalmente su faceta como técnica médica de emergencias la entrenó para lidiar con el aislamiento absoluto y controlar las alucinaciones auditivas causadas por el cansancio extremo a la mitad de la noche en el Pacífico.
Fondos recaudados para caridad
A través de su campaña en la plataforma Spotfund, superó los 30,000 dólares en donaciones directas. Todo el dinero se destinó a la Whale Foundation. Una ONG que financia servicios de salud mental, apoyo médico y asistencia financiera para la comunidad de guías fluviales del Gran Cañón. Según la organización, la recaudación permite cubrir cientos de sesiones de terapia gratuitas para trabajadores fluviales en situaciones vulnerables.
Mirá la nota que le hicieron en ESPN
Impactos: 93











