-
La respuesta del gobierno de Entre Ríos a quienes critican la apertura de la temporada de caza.
18 de mayo de 2026. El ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo, respondió las críticas de organizaciones ambientalistas y proteccionistas a la habilitación de la temporada de caza menor. “No podemos prohibir lo que está permitido”, sostuvo el funcionario al defender la práctica cinegética como una actividad regulada por la Constitución y la ley.
En una entrevista este domingo en el programa El Séptimo Día (Radio Plaza 94.7) fue consultado sobre las críticas de ambientalistas a la habilitación de la temporada.
Bernaudo la defendió en términos legales y técnicos: “La caza menor es una actividad que está autorizada por la Constitución, está autorizada por ley y se hace con mucha prudencia. Y con mucha fundamentación científica. Se hace un estudio que es el que se presentó en Victoria este año —el año pasado había sido en La Paz—. Un estudio no solamente con técnicos de la provincia sino con técnicos de varias universidades. Allí se releva la presencia de las especies para ver si hay algún daño que se haya producido. No son especies que estén en peligro de extinción ni mucho menos. Son especies migratorias que van desde Estados Unidos hasta acá.”
La caza en el centro de las miradas. Una nota del Libro del 80° Aniversario de AICACYP que no deberías dejar de leer.
El ministro también relativizó la excepcionalidad de la práctica en el contexto internacional. “Está habilitada en por lo menos siete u ocho estados de los Estados Unidos. También en la mayoría de los países de la Unión Europea —Italia, Suiza, Alemania, el Reino Unido, Irlanda, Francia, Polonia, Hungría—. En algunos lugares con todavía menos control que nuestro país, con menos restricciones. Yo entiendo que hay gente a la que no le guste. Pero es algo que la ley lo permite, la Constitución lo permite, y no podemos prohibir lo que está permitido.”
Ante la consulta sobre si se trata de un negocio concentrado en pocos actores, el ministro describió el impacto económico más amplio de la actividad. “Genera empleo. Alrededor de todo esto hay una hotelería muy cara. Son turistas que vienen y pagan mucho dinero. Como todas las cosas que hacemos para el turismo —desde las fiestas locales hasta las grandes fiestas, incluso las carreras de autos—. Por supuesto que es menos cantidad de gente pero gente que paga mucho. Y en esa hotelería está la gente que limpia, la gente que cocina, la venta de productos. Es como todo el turismo: derrama de esa manera.”
Mirá también: La corrección política no salva animales.
Control aleatorio en cotos habilitados
Sobre los mecanismos de fiscalización, Bernaudo explicó: “Para extranjeros, tienen que cazar en cotos de caza, lugares que están aprobados e inscriptos. El control lo lleva fiscalización. Es un control aleatorio, como todo —no hay policía en cada esquina para ver que la gente no viola el semáforo—. Durante la temporada de caza se visitan los cotos en un momento imprevisto. En algunos lugares, cuando hay más volumen de movimientos, se quedan algunos días personas de fiscalización de la provincia. Tienen que llevar un registro, una planilla, y cuando se cae de sorpresa en algún coto, se registra que lo que esté pasando sea coherente con lo que dicen las planillas. Cada cazador —y en eso los extranjeros son muy cumplidores— tiene que estar inscripto; se lleva un registro de todo lo que viene a cazar del extranjero.”
Frente al argumento ambientalista de que las zonas de caza son de difícil acceso y control, el ministro lo descartó: “No hay un lugar inhóspito en la provincia. Los cotos de caza se acceden en todos lados en vehículo, son lugares accesibles. Un coto donde uno encuentre una dificultad o un problema pierde el permiso. La gente también se cuida porque, como es un negocio importante para ellos, no quieren correr los riesgos. Y el cazador extranjero es muy cumplidor de las normas porque también tiene esa cultura en su país.”

Impactos: 109










