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La conclusión surge del resultado de una investigación realizada sobre ecosistemas protegidos de Europa.
2 de febrero de 2026. Un estudio científico reciente ha demostrado que los jabalíes, animales típicamente asociados con daños en zonas agrícolas y conflictos con humanos, están produciendo efectos mucho más profundos y preocupantes en ecosistemas forestales protegidos de Europa.
Según la investigación, estos animales no sólo invaden territorios naturales, sino que están alterando de manera tangible la estructura y función del suelo. Un proceso que antes se pensaba poco probable fuera tan intenso en áreas designadas como de alto valor ecológico.
Los bosques estudiados forman parte de la red europea Natura 2000, una serie de espacios naturales que cuentan con protección especial por su biodiversidad y su importancia ambiental. La investigación, realizada en un robledal sobre suelos arenosos en la República Checa, ha medido de forma precisa la extensión de las áreas donde los animales remueven la superficie del suelo -una actividad conocida como hozado o rooting- para encontrar alimento como raíces, bulbos e invertebrados.
El equipo de expertos cartografió casi 4.000 zonas de hozado en cerca de 976 hectáreas de bosque. El resultado fue sorprendente. En determinados años, los jabalíes alteraron hasta aproximadamente 10,9% del terreno en un solo periodo de observación, aunque este porcentaje descendió a cerca de 7,9% en la siguiente temporada.
Los jabalíes alteraron hasta aproximadamente 10,9% del terreno en un solo periodo de observación
Esta variación, señalan los científicos, está relacionada con la disponibilidad natural de alimento (como las bellotas), lo que lleva a los animales a excavar con más intensidad cuando los recursos escasean.
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Este tipo de comportamiento no es inocuo. El hozado modifica la capa superficial del suelo hasta varios centímetros de profundidad, lo que puede afectar procesos edáficos (del suelo) que son esenciales para mantener la salud del bosque, como la retención de agua, el equilibrio de nutrientes y las relaciones entre microorganismos y vegetación.
Estudios científicos han demostrado que este tipo de perturbación altera las propiedades químicas y físicas del suelo. Incluyendo la composición de materia orgánica, la capacidad de intercambio catiónico y la distribución de nutrientes clave como carbono y nitrógeno.
Además, la remoción extensiva del suelo facilita la invasión de especies no nativas, puede aumentar la erosión por agua y viento, y dificulta la regeneración natural de especies vegetales valiosas, especialmente en suelos frágiles o arenosos.
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Expertos señalan que este comportamiento responde a varios factores:
- Crecimiento poblacional de jabalíes: la especie ha aumentado sus números en gran parte de Europa en las últimas décadas. Esto es debido a cambios en prácticas agrícolas, reducción de la caza, ausencia de depredadores naturales y adaptabilidad a diferentes hábitats. Esto ha incrementado la presión sobre los recursos disponibles.
- Necesidad de alimento: en años con menor producción de frutos y semillas (como las bellotas), los jabalís intensifican su búsqueda de alimento subterráneo, excavando más suelo para acceder a raíces, larvas e invertebrados.
- Comportamiento adaptativo: los jabalíes son animales inteligentes y flexibles. Esto les permite explotar recursos en diversos entornos. Incluyendo áreas protegidas donde teóricamente no debería haber presión humana ni de ganado doméstico.
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¿Por qué esto preocupa a los científicos?
Aunque estos animales forman parte de los ecosistemas naturales, su impacto a gran escala puede ser comparable al de una especie invasora, alterando la composición del suelo y la dinámica ecológica. La perturbación del suelo puede desencadenar una cadena de efectos negativos. Desde cambios en la flora hasta alteraciones en la fauna que depende de las capas superficiales del suelo.
Además, los expertos advierten que estos efectos pueden no ser fácilmente reversibles. En bosques con suelos finos o en pendientes, los procesos de degradación pueden acelerarse, especialmente si la presión de hozado continúa año tras año.

Propuestas para gestionar el problema
Los científicos proponen varias medidas para mitigar este impacto ecológico, entre ellas:
- Revisar la densidad de población de jabalís en zonas sensibles mediante estrategias de manejo sostenible.
- Ajustar o reducir puntos de alimentación artificial que atraen a los jabalís y concentran su actividad.
- Uso de barreras temporales en áreas de alto valor ecológico para permitir la regeneración natural del suelo y la vegetación.
Estas propuestas buscan encontrar un equilibrio entre la conservación de la fauna silvestre y la protección de los ecosistemas frágiles que sustentan una enorme biodiversidad en Europa.
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