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Más de 240 pescadores deportivos y guías de pesca se sumaron a la iniciativa de conservar tiburones. Se estima que lograron más de 20.000 devoluciones de ejemplares al mar.
16 de enero de 2026. Por la costa de Río Negro transitan varias especies de tiburones que son endémicas -sólo se encuentran en el Océano Atlántico Sudoccidental- y están en peligro de extinción. Ante el incremento de la pesca deportiva de tiburones, Río Negro se convirtió en la segunda provincia, después de Buenos Aires, en establecer una norma para regular la captura de ejemplares con fines recreativos.
Si bien la pesca deportiva tiene menor impacto que la comercial, la norma apunta a concientizar respecto a la situación de vulnerabilidad de estas especies que están presentes solo en este océano.
Esta temporada, los municipios costeros, junto a la organización Wildlife Conservation Society en Argentina, instalaron cartelería informativa en zonas con alta actividad de pesca deportiva en las costas del Golfo San Matías. Entre ellas el Balneario el Cóndor, de Viedma, y el Puerto de San Antonio Este.
Los carteles advierten sobre la obligación de devolver los tiburones al mar para contribuir a su preservación. A su vez, brindan detalles de cada especie, como el largo máximo, la talla y la edad de primera reproducción, la cantidad de crías que puede tener y su nivel de amenaza.

“Los carteles informan sobre las características biológicas y reproductivas particulares de los tiburones y por qué son muy vulnerables a la presión pesquera”, sintetizó Juan Cuevas, coordinador de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.
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WCS Argentina puso en marcha el programa “Conservar Tiburones en Argentina”. Lo hizo junto al Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata y el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
Desde WCS informan que «Se trata de alentar a los pescadores deportivos de diferentes provincias a generar un cambio de paradigma a través de dos propuestas principales:
- Pasar de la pesca con sacrificio a la pesca con marcado y devolución al mar, y
- Contribuir al relevamiento de información clave para la conservación de estas especies”.
De esta forma, los pescadores colocan una marca debajo de la aleta dorsal de los individuos capturados. Luego son liberados al mar con los datos necesarios para su identificación en caso de recaptura. Además, registran otros datos importantes. Por ejemplo la especie, el sexo y la talla del animal, la carnada, la fecha y el sitio donde se liberó. Este programa incluye la entrega de marcas y anzuelos circulares, así como también acciones de capacitación y concientización.
Hasta el momento, más de 240 pescadores deportivos y guías de pesca se sumaron a la iniciativa. Se estima que lograron más de 20.000 devoluciones de tiburones al mar. Más de 4.000 poseen marcas para su monitoreo y 34 fueron recapturados.
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