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La provincia de La Pampa se consolida a nivel global como el núcleo de la caza deportiva regulada en el país. El sector busca resaltar los valores tradicionales y el contacto con la inmensidad del caldenal como pilares de su posicionamiento internacional.
20 de octubre de 2026. El monte pampeano evoca una mística particular. El silencio profundo de sus caldenes, la inmensidad del horizonte y el crujido de la hojarasca forman parte de una experiencia que miles de visitantes buscan cada año. En este contexto, el turismo cinegético en La Pampa dejó de ser un simple nicho deportivo para transformarse en una industria clave que tracciona inversiones y genera empleo rural en toda la región.
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A través de sus canales institucionales, las campañas promocionales actuales apuestan por una narrativa de fuerte arraigo local: “Adentrarse en el monte pampeano es volver al origen. Un viaje de admiración, tradición y profunda conexión con nuestra tierra”. Esta mirada resalta el valor de las fogatas nocturnas, los relatos camperos y el respeto por el entorno como componentes indivisibles de la práctica.
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Un modelo de ordenamiento único en el país
A diferencia de otras jurisdicciones, La Pampa destaca por su estricto marco regulatorio. La provincia se mantiene como el único territorio nacional con la actividad de caza deportiva totalmente registrada, planificada y ordenada de manera digital.
- Infraestructura de vanguardia: La provincia cuenta con más de 40 cotos de caza habilitados y cientos de campos inscriptos bajo normativas específicas de la Dirección de Recursos Naturales.
- Especies de proyección global: El gran emblema internacional de la temporada es el ciervo colorado, introducido originalmente en el actual Parque Luro. A él se suman especies de caza mayor de alto interés como el jabalí europeo, el antílope y el búfalo de agua.
- Control y sustentabilidad: La Mesa de Fauna provincial articula anualmente los calendarios de apertura y los cupos permitidos. El fin es garantizar la preservación biológica y desalentar de forma rotunda la caza furtiva.
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El motor económico del sudoeste pampeano
El impacto de esta actividad en los pueblos del interior pampeano, como Quehué —sede de la clásica Fiesta pampeana de la Caza Mayor y Menor—, es central. Los cotos privados atraen a cientos de cazadores extranjeros y nacionales cada temporada. Esto dinamiza de manera directa los sectores de hotelería, gastronomía, taxidermia y guías profesionales locales.
De esta manera, el turismo cinegético pampeano equilibra su rol como engranaje productivo y su faceta cultural. La actividad invita al cazador a vivir la inmensidad del monte desde el respeto por su historia.

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