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La nueva ordenanza fija horarios y zonas para la actividad en áreas concurridas para ordenar la convivencia y prevenir riesgos durante la temporada alta.
17 de diciembre de 2025. El Concejo Deliberante de San Antonio Oeste aprobó una nueva ordenanza que regula la práctica de la pesca deportiva en sectores de playa durante la temporada de verano. La medida apunta a mejorar la convivencia entre pescadores, turistas y residentes, y a brindar un marco legal que permita prevenir conflictos y situaciones de riesgo en los espacios más concurridos de Las Grutas.
Karina Avaca, la concejal impulsora del proyecto, explicó que la normativa no regula la modalidad de pesca en Las Grutas, sino solo los lugares y horarios. “La ordenanza surge a partir de situaciones concretas que se venían dando en las playas. Nos pasó que había familias con reposeras y, a pocos metros, pescadores deportivos con anzuelos, lo que generaba un riesgo evidente”, señaló.
Según detalló la edil, estos inconvenientes también fueron advertidos por guardavidas, quienes hasta ahora no contaban con respaldo legal para ordenar la situación. “No había carteles, no había reglas claras. El turista llegaba, quería tirar la caña y terminaba discutiendo con veraneantes porque no existía un marco legal que ordenara la convivencia”, sostuvo.
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Qué establece la ordenanza
La ordenanza determina que durante la temporada de verano estará prohibida la pesca deportiva en sectores de playa donde se concentran familias. Y en el horario de funcionamiento del servicio de guardavidas, es decir, de 8 a 20. Fuera de ese período y durante el resto del año, la actividad podrá realizarse con normalidad.
Turismo y pesca: un equilibrio en debate
La costa rionegrina, con San Antonio Oeste y Las Grutas como referentes, se consolidó en los últimos años como uno de los destinos más elegidos por la pesca deportiva. Las grandes mareas, la diversidad de especies costeras y la posibilidad de combinar playa, turismo familiar y pesca recreativa le otorgan un perfil particular. Por ello esta nueva ordenanza ha generado algunos cuestionamientos.
Desde algunos sectores vinculados a la actividad señalan que delimitar áreas estrictas y establecer amplias franjas horarias de restricción podría afectar la experiencia del pescador deportivo y, en consecuencia, el atractivo del destino. Comercios de pesca, guías y alojamientos dependen en parte del flujo turístico que genera esta práctica.
También se plantea la necesidad de contar con estudios biológicos y ambientales que respalden las decisiones sobre sectores, distancias, especies y tamaños. Ello para evitar que la normativa resulte arbitraria o desconectada de la realidad pesquera de la región.
En ese marco, referentes del sector sostienen que el desafío pasa por integrar a todos los actores involucrados —pescadores, guardavidas, comerciantes, especialistas ambientales y representantes del turismo— para lograr un equilibrio que preserve tanto la seguridad en las playas como la identidad turística y recreativa de la zona.
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