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Con el combo justo de conocimiento, clima y herramientas, este “rey entre los peces” nos regala jornadas inolvidables.
Por Wilmar Merino, para Spinit
4 de agosto de 2025. Hay algo en la pesca del pejerrey que nos conecta directamente con la infancia. Basta ver una boya hundirse para que ese “niño interior” despierte, con la misma emoción del primer pique. Y no es casual: el pejerrey es, sin dudas, el pez más popular de la Argentina. Está en ríos, lagunas, diques y hasta el mar. Se adapta a todos los ecosistemas, se puede criar y sembrar, y además… ¡es delicioso!
Pero más allá de su sabor, lo que vuelve mágica esta pesca es su estilo. Picar con sutileza, hacer que una línea se desplace apenas… es un juego de sensibilidad que atrapa tanto a novatos como a expertos. Aunque se lo asocia al invierno, el verdadero secreto está en la temperatura del agua: si baja de 10 °C, el pejerrey estará lento; entre 10 y 15 °C, es el escenario ideal; por encima de los 18 °C, ya no necesita nuestras carnadas: se alimenta filtrando zooplancton.
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Ahora bien, para disfrutar de esta pesca al máximo, es fundamental contar con el equipo adecuado:
- Cañas: preferentemente largas (de 2,70 a 4,50 m), livianas y adaptadas al tipo de ambiente. En lagunas o diques, bastará con modelos más cortos; en el Río de la Plata, se imponen las más extensas.
- Reeles: pueden ser frontales (más fáciles de usar, ideales para principiantes y líneas largas) o de perfil bajo (más técnicos, sin “panza” de línea, ideales para pique rápido).
- Líneas: los argentinos preferimos las de tres a cinco boyas, aunque también usamos aparejos como el paternóster, que cubre toda la columna de agua. En el mar o escolleras, se suman variantes con boyas zanahoria y rulero cebador.
- Hilos: hoy predomina el multifilamento, por su resistencia, flotabilidad y sensibilidad. De todas formas, si se usa nailon, se recomienda aplicarle flotalíneas para evitar hundimiento.
- Medidas recomendadas: diámetros de 0,15 a 0,22 son suficientes para pejerreyes y posibles “sorpresas” como dorados o grandes bagres.
- Cañas híbridas: ideales para quienes quieran alternar entre reeles frontales y de perfil bajo con un solo equipo.
La pesca del pejerrey es, en definitiva, un arte accesible, pero no por eso menos técnico. Es pasión, memoria, paciencia… y equipo. Con el combo justo de conocimiento, clima y herramientas, este “rey entre los peces” nos regala jornadas inolvidables.
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