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Polémico como pocos,… eficiente como muy pocos. Amplio en prestación, generoso en potencia, confiable, adictivo. Capaz de cumplir las expectativas más exigentes. Es hoy por hoy una elección de la que será difícil sentirse defraudado; No nos hará padecer por escasez. Y si de cazar trofeos se trata tampoco por excesivo.
Por Jorge González / Club de Tiro Independencia
Julio 2019. Un cartucho para todo no es un simple enunciado. Mucho menos la pretendida descalificación de otros utilizados por la pléyade de cazadores deportivos. Por el contrario, la opinión se moviliza con la sola intención de sumar virtudes a la hora de elegir un cartucho versátil como pocos a la hora de cazar.
El .300 Winchester Magnum es el cuarto y último de una saga de Magnum cinturados desarrollados por la Winchester a partir de 1956. Lo precedieron el .458 Win Mag en el año 1956, el .338 Win Mag en 1958, y el .264 Win Mag en 1959. El .300 Winchester Magnum se lanzó en 1963.
Si bien es un desarrollo que se inspira en la vaina del .338, su antecedente lejano es sin duda el no menos legendario .300 Holland y Holland, podríamos afirmar que es una versión modernizada de este. Una cualidad significativa del .300 Winchester es haber logrado una prestación similar con un largo total de cartucho compatible con cajones de mecanismos de largo estándar. Es apenas más largo que el 30-06 y se adaptó muy fácilmente a las acciones “Large” de fabricación comercial y militar existentes.

Esto ha reducido significativamente el costo de manufactura de las armas que lo recamaran. Entre nosotros por ejemplo es común encontrar fusiles deportivos de caza desarrollados a partir de acciones 1898 y 1909. Estas últimas provenientes de nuestros excelentes DWM modelo Mauser 1909 otrora reglamentarios de nuestras Fuerzas Armadas. En el resto del mundo no existe fabricante de fusiles de caza que no exhiba en sus catálogos modelos en este calibre.

En quienes atesoran la caza deportiva mayor como actividad recurrente es depositario de un singular respeto, aquí y cualquier parte del mundo, en cualquier ámbito y en toda circunstancia y accionar, porque es finalmente, en los campos de caza, donde se mensuran los éxitos y fracasos de un cartucho, ahí son absueltos y admirados o denostados implacablemente.
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Otra cualidad trascendente radica en su gran latitud para hacer el trabajo de manera eficiente más allá de los términos medios. Estos términos medios son obviamente donde se mueven cómodos la mayoría de los cartuchos de potencia media. Derivados directa o indirectamente de modelos militares de principio de siglo XX. Que hacen bien su trabajo en manos de un buen tirador que sepa ubicar su disparo en el sitio adecuado en condiciones más o menos favorables.
Fuera de este contexto tarde o temprano comenzaran las complicaciones. De hecho hay circunstancias que no siempre se pueden manejar a la hora de concluir un rececho. Las más inminentes y fácilmente identificadas por quienes tienen algo de experiencia son en muchos casos: las distancias, los ángulos de tiro y la imposibilidad de modificarlas por un sinnúmero de imponderables circunstanciales.
Es ahí donde el magnífico .300 es valorado en toda su dimensión. Es ahí donde pisa firme aportando márgenes de seguridad donde otros no pueden ofrecerla. Ha sido desarrollado para cumplir en esos momentos.
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Lo propio le ha hecho ganar el mote de cartucho para todo, (por ejemplo para quién no desea tener una batería de rifles) en cualquier situación, lugar o distancia superior a las medias. En estos términos con la excepción de los cinco grandes africanos, que tal vez pudiésemos reducir a tres me animaría a afirmar que ninguna caza nos será negada utilizándolo con habilidad cinegética, sentido común y un tiro preciso.

Tiene la ventaja también de ser un calibre .30, tan familiar entre nosotros. Para la caza de especies mayores la oferta de municiones del mercado de origen estadounidense y europeo está disponible habitualmente con pesos de 150, 165, 180 ,200 y 220 grains, siendo tal vez la más utilizada la de 180 grains por otorgar el equilibrio más interesante entre peso, velocidad y trayectoria. Recordemos el concepto de latitud de uso y prestación que lo caracteriza, con precios ligeramente superiores a cartuchos de calibres medianos y mucho más económicos que la de otros .30 Magnum, como el .308 Norma Mag ó el .300 Weatherby Mag.
Este último es el único que mejora sensiblemente las prestaciones del Winchester, pero a costa de utilizar acciones magnum por el mayor largo del cartucho y cañones de 26″ lo que acarrea un mayor costo de las armas y sus municiones. En la práctica estas mínimas diferencias pueden ser ignoradas y el efecto terminal de uno u otro será imposible de mensurar sobre la pieza abatida en similares circunstancias.
El retroceso
Llegado a este punto no sería ecuánime si omitiera mencionar las principales críticas de que es objeto. La crítica más escuchada, al menos entre los aficionados de Argentina, se le atribuye a su retroceso. A decir de algunos no lo hace cómodo de disparar e induce a cometer errores que perjudican la precisión del disparo. Admito que lo dicho puede ser un tanto así para quienes son particularmente sensibles al retroceso y en una práctica de polígono donde la cantidad de disparos y la frecuencia con que se efectúan los mismos es a veces un tanto desmesurada,… cabe ahora recordar que estamos tratando un cartucho desarrollado para cazar, priorizando las calidades y cualidades a ese efecto.
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Ocupado en estos menesteres del tiro en polígono, tal vez puede resultar para ciertas personas un tanto temperamental, pero también es no menos cierto que en el tiro de caza esta “patada de burro” al decir de sus críticos, pasa totalmente desapercibida por el componente psicológico que deviene del lance.
También se dice que rompe mucha carne. Y sí. Parafraseando a un recordado e inolvidable cófrade del que siendo bisoños, muchos hemos aprendido innumerables cosas y que de tanto en tanto releo, “toda bala que mata rompe carne”. Pero al final, si reflexionamos honestamente lo más importante es la muerte rápida, sin padecimientos y el cobro seguro de la res; que disponer de una paleta más para la cacerola, particularmente si se trata de un buen trofeo.
Otra cuestión un tanto instalada es que bandea (pasa de lado a lado) y el animal escapa obligándonos a un rastreo a veces incierto. El animal no se escapa porque fue bandeado, sino porque no ha sido bien impactado. Es ingenuo suponer que por qué el tiro es poderoso volteará de manera instantánea pegue donde pegue. Un proyectil que afecta la zona del tórax donde se ubican corazón, pulmones, grandes vasos, bandee o no, tumbará de inmediato o a lo sumo luego de una breve corrida. Un tiro sucio nos obligará a un rastreo más o menos largo y dificultoso según la zona impactada, ocasionando el sufrimiento innecesario de la presa y la posibilidad de perderla.
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Entonces será oportuno separar la paja del trigo y tratar el tema con seriedad y no con la ligereza, con que a menudo se hace, ajena de todo fundamento práctico, tratando las excepciones como hechos recurrentes.
El .308 en mis salidas de caza
Siempre he tratado de emitir apreciaciones en estos asuntos fundamentando el decir en experiencias propias y ajenas circunstancialmente participadas. He cazado en el transcurso de los últimos 35 años algo más de ochenta piezas de diferentes especies consideradas caza mayor. En distintos ámbitos, recechando y acechando, con buena y mala luz y alguna vez casi en total oscuridad y con seguridad he visto cazar otras tantas por otros cazadores. He usado mucho el .308 Winchester, fue el calibre del primer fusil de caza, que obtuve con bastante sacrificio luego de año y medio de idas y venidas. Por supuesto que era desarrollado a partir de una carabina DWM modelo Mauser 1909 calibre 7,65, comprada por intermedio de la Federación Argentina de Tiro.
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Al final lo único rescatado de esta fue la acción, para después de una bastante prolongada gestión poder transformarla armero mediante en un bonito y eficiente fusil deportivo. Este fusil me trae inolvidables recuerdos de aquellos primeros años y fue con el que obtuve más del 60% de las piezas cobradas. Ciervos Axis en Balcarce, damas y chivos en Curamalal, (cuando estos eran todavía abundantes y totalmente salvajes), cimarrones en Corrientes y jabalíes en La Pampa. Pero debo reconocer que muchas veces desde el sentido común tuve que renunciar al tiro por presentarse poco favorable para lograr un resultado adecuado. Fundamentalmente en los valles donde la distancia era imposible de acortar sin exponerse a un fracaso casi inminente. Con el .300 muchos de esos trofeos hubiesen sido posibles a la vista de los resultados contundentes obtenidos con él en similares circunstancias.

Lejos está mi intención de establecer comparaciones, sería un necio si intentara plantear si el .300 es mejor que un .308, .30-06, .270, 7,65 por citar algunos muy populares entre nosotros, pues todos sirven bien utilizados responsablemente. Pero el magnum sirve también más allá, hace lo suyo donde otros lo hacen rengueando o no son capaces de hacerlo. En este contexto las críticas reales o instaladas muchas veces por el boca a boca de la mesa de café se transforman en anecdóticas o en todo caso aceptando algunas es tal vez el costo que se debe pagar por el valor agregado.

La recarga
Finalmente se imponen algunos comentarios sobre su recarga. Quienes preparan sus propios cartuchos saben que con un trabajo dedicado es posible obtener resultados más calificados que con munición comercial ya de por sí de muy buena calidad. Por su vaina de generosa capacidad demanda la utilización de pólvoras de combustión lenta. Lo propio hace aconsejable un cañón ligeramente más largo que lo indicado para calibres medios. Lo más habitual son los de 24″ que hacen al fusil más manejable para uso general. Algunos modelos más especializados lo utilizan de 26″.
Es esto así con el fin de aprovechar al máximo la más lenta combustión de la pólvora y evitar que parte de ella queme afuera sin beneficio alguno, desperdiciando en mayor o menor medida su potencial. De las pólvoras importadas las más utilizadas en nuestro país son las Alliant (ex Hércules) Reloader 19 y Reloader 22 y las IMR 4350 y 4831. Entre las nacionales la opción es la A 19 de Fabricaciones Militares, con la cuál se obtienen resultados parecidos.

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Este cartucho otorga en boca unos 3250 pies/segundo con puntas de 150 grains, 3000 pies/segundo con puntas de 180 grains y unos 2850 pies/segundo con puntas de 200 grains. De la energía generada podemos decir a modo de ejemplo que a igual peso de punta conserva a los 180/200 metros la misma energía que un .308 nos brinda poco más allá de la boca de fuego.
Prueba de campo, la hora de la verdad
Para concluir demás está decir que el .300 de Winchester es uno de mis favoritos, me ha brindado un sinnúmero de satisfacciones en la práctica del deporte y gracias a él he obtenido piezas a las que de otra forma no me hubiese atrevido disparar y es, quizá por esas cualidades, que cada día atesora más adeptos a la vista de los resultados acreditados, que para no pocos merodean el horizonte de lo místico, más allá de las polémicas que en su entorno se plantean…
“Sancho los perros ladran, … es señal que nos movemos” (Sic. “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra).
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