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“A caballo regalado, no se le miran los dientes”, dice el refrán.
13 de julio de 2026. Pero aunque no es de buena educación poner reparos cuando nos ofrecen un obsequio, el souvenir elegido por el presidente de Turquía para los líderes de la OTAN, que se reunieron el miércoles en Ankara, puso a más de un mandatario en aprietos.
Junto con una nota que lo exime de los controles de exportación, cada líder recibió un revolver vintage -modelo Gumusay.357 Magnum de fabricación turca, para ser más precisos- con seis balas reales.
El arma estaba presentada dentro de una elegante caja de madera con la bandera de Turquía, el logotipo de la OTAN y una placa con la inscripción, en turco e inglés: “Gumusay, el primer revólver fabricado en nuestro país”.
Recep Tayyip Erdogan obsequió a todos el mismo modelo, con el nombre de cada líder grabado su propia pistola.
Si bien la intención detrás de este inusual regalo era exhibir el potencial de la industria de defensa de Turquía, que se ha convertido en una importante herramienta de exportación y de política exterior, la situación obligó a los líderes a tomar rápidamente una decisión de qué hacer con el presente.
Cada país cuenta con una normativa diferente -y normalmente estricta- de importación de armas, por lo que muchos mandatarios no pudieron introducir de forma libre el regalo de vuelta a sus países, a pesar de que este venía con los documentos necesarios para su exportación.
A esto se suman las distintas políticas nacionales sobre la aceptación de regalos de gobiernos extranjeros.

Decisiones diferentes
El primer ministro británico, Keir Starmer, que recibió además un kit de limpieza y 500 balas. No se lo llevó consigo, sino que lo dejó con funcionarios británicos en Turquía para que lo inutilizaran antes de traerlo a su país.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, entregó el arma al ministerio del Interior para que fuera también inutilizada.
El primer ministro belga, Bart De Wever, se lo llevó, pero se lo entregó al llegar a la policía del aeropuerto de Bruselas. Su destino, resguardo en una caja fuerte.
Las oficinas de los primeros ministros de Países Bajos y Suecia también los dejaron con sus respectivas embajadas en Ankara. El arma que recibió el líder de Países Bajos está en proceso de ser dada de baja. La de Suecia está a la espera de los trámites para su importación.
El revólver destinado al presidente de Polonia también está a la espera de que se tramite su documentación, en el aeropuerto de Varsovia. Según informó la oficina del gobierno, el arma será guardada en “un lugar seguro”.
Mientras tanto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, “expresó su agradecimiento” al presidente Erdogan. Señaló que donará el arma una vez dada de baja a un museo militar.
El primer ministro de Grecia planea entregarla al Museo de la Guerra de Atenas.
El revólver de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ya se encuentra en el Palazzo Chigi, sede del gobierno italiano, junto con otros obsequios de Estado.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, se llevó el revólver de regreso a su país, pero dejó las balas en Turquía, según señalaron funcionarios canadieneses. La Casa Blanca mantuvo reserva sobre el destino del revólver de Donald Trump.
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