-
El camino del tirador ha sido siempre un viaje de disciplina, responsabilidad, humildad y respeto.
2 de enero de 2026.La práctica del tiro con rifle es una disciplina que trasciende el mero acto de disparar. Es un diálogo entre el tirador, el rifle y la historia. Cada vez que un atleta adopta la posición, respira y apunta en dirección al blanco, no está solo. Lo acompañan siglos de evolución, las innovaciones técnicas que transformaron las armas y las enseñanzas de quienes nos precedieron perfeccionando el arte de la precisión.
El tiro de precisión es mucho más que una destreza. Es una herencia técnica y espiritual que se transmite de generación en generación, como un fuego que nunca se apaga.
Desde los primeros experimentos con la pólvora negra —cuando los armeros buscaban transformar la energía de una chispa en un proyectil con dirección controlada—, pasando por los primeros cañones estriados, los campos de tiro donde se forjaron las primeras competencias formales, hasta los modernos y tecnológicos polígonos actuales, el camino del tirador ha sido siempre un viaje de disciplina, responsabilidad, humildad y respeto.
Mirá también del mismo autor: El tiro deportivo, deporte del carácter
Empuñar un rifle de precisión es asumir un compromiso. Es comprender que cada pieza del arma —sus mecanismos, su historia y su sensibilidad única— es el resultado de siglos de ingenio humano. Es aceptar que la precisión no es un accidente, sino un destino que se construye con esfuerzo y entrenamiento.
Ser parte de esta tradición significa reconocer que uno pertenece a una estirpe de hombres y mujeres que dedicaron su vida a dominar lo sutil, lo casi invisible: el control de la respiración, la quietud absoluta del arma y espíritu, la búsqueda incansable del disparo perfecto.
Porque el tirador de precisión, por naturaleza, es un perfeccionista. Sabe que la diferencia entre un acierto y un fallo puede medirse en décimas de milímetro, y aun así aspira a repetir la exactitud una y otra vez. Ese afán por mejorar no es obsesión: es respeto por la disciplina. El perfeccionismo del tirador no lo encadena; lo eleva.

Persigue lo que parece inalcanzable: la consistencia absoluta. Vive en un equilibrio donde la exigencia no es un obstáculo, sino el motor que impulsa cada jornada de entrenamiento. Esa búsqueda infinita —que nunca se completa del todo— es tal vez la esencia más profunda del deporte.
Cada tirador, desde los pioneros que competían con rifles de avancarga hasta los atletas actuales que participan en campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos, ha llevado adelante el mismo ritual: prepararse, concentrarse, ejecutar… y aprender.
En el deporte del tiro existe una necesidad inevitable: acertar, dar en el centro.
Pero acertar —y acertar siempre— es una de las tareas más difíciles a las que un ser humano puede aspirar. El tiro es un espejo implacable: en él nos vemos tal como somos.
Relacionada: Rosendo Velarte logró un récord mundial en la eliminatoria de 50m Rifle Tendido en la Copa del Mundo ISSF
Refleja nuestras dudas, nuestras miserias, nuestros temores más íntimos… pero también revela lo mejor que llevamos dentro: la confianza en uno mismo, la serenidad frente al desafío y la habilidad de ejecutar un disparo limpio, consciente y verdadero.
En ese espejo, cada tirador descubre tanto sus sombras como su luz, y es precisamente allí donde se forja el verdadero espíritu del atleta.
Después de más de cuarenta años de transitar esta disciplina, tengo la certeza de que la verdadera contienda nunca fue contra otros tiradores; siempre fue contra los límites de uno mismo. Fue una carrera silenciosa, larga, exigente, sostenida por la voluntad de perfeccionar lo que parecía imposible de mejorar.

Y hubo una época en la que alcancé la cúspide de esa búsqueda. Se resume en un instante en el que todo se alinea: la respiración, la estabilidad, la mente, el rifle, el tiempo… y todo se detiene. Es en esa fracción de segundo donde todo sucede, el disparo se produce y el plomo deja el cañón del rifle.
Leé también: ¿Puede el método matar al dilema?, otra nota de Rosendo Velarte.
En ese punto culminante del rendimiento, experimenté algo que supera las palabras: la sensación de viajar con el proyectil. No como fantasía, sino como la expresión máxima de la unidad entre el tirador y su disparo. Como si mi conciencia alcanzara a la munición y avanzara en ella, firme, directa, inevitable, rumbo al centro.
En esa fracción de tiempo no hubo distancia entre la intención y el resultado. La precisión dejó de ser un objetivo para convertirse en una verdad plenamente alcanzada.
Hoy también comprendo algo que antes más joven no veía con claridad: la importancia de transmitir lo aprendido. El tiro de precisión es una habilidad mental pero también profundamente física y sensorial, que vive en la fineza del pulso, en la estabilidad del cuerpo y en la sensibilidad de los reflejos.
Con los años, inevitablemente, esa precisión se desgasta y el tirar bien es una habilidad que se pierde. Por eso enseñar no es solo un acto de generosidad, sino una responsabilidad: para que el conocimiento no muera en nosotros, sino que continúe en quienes toman la posta y mantienen viva esta disciplina

En un mundo atravesado por la tecnología y la velocidad, el tiro de precisión mantiene a través de los siglos su esencia intacta. Nos recuerda que todavía hay disciplinas en las que la mente debe gobernar al cuerpo; en las que la excelencia no se impone por la fuerza, sino por la serenidad; en las que la verdadera victoria ocurre antes de que el proyectil abandone el cañón del rifle.
Integrarse a esta línea histórica no es simplemente practicar un deporte: es ocupar un lugar en una cadena de honor.
Un lugar que obliga, que inspira y que nos define.
En cada disparo liberado hay un legado. Y es nuestro deber continuarlo.
(*) Rosendo Velarte: Olímpico en Atlanta 1996 y Atenas 2004, Campeón Argentino, Sudamericano y Panamericano. Presidente Tiro Federal La Rioja. Vice Presidente Federación Argentina de Tiro
Impactos: 163











Oscar Enrique Vanzetti
Muy buena la nota de Rosendo Velarte sobre el tiro de precisión con arma larga. Los mismos conceptos y sensaciones pueden aplicarse al tiro de precisión con arma corta. Mis felicitaciones a un distinguido tirador de nuestra Pcia. de La Rioja.