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Esta antigua costumbre de los pueblos precolombinos se realiza en Catamarca.
Octubre 2018. A 460 km de San Fernando del Valle de Catamarca se halla Laguna Blanca. Se trata de una Reserva de la Biósfera que tiene por objetivo proteger a la vicuña. Un camélido silvestre en peligro de extinción, de cuya preciada lana las artesanas catamarqueñas elaboran delicadísimos tejidos (ponchos, chales, corbatines, bufandas, guantes y mantas).
Desde el año 2003 la vicuña se esquila aquí de manera sustentable. Para ello se utilizan las técnicas ancestrales de los pueblos originarios. Desde entonces se invita a los viajeros a presenciar la práctica del Chaku. Una costumbre precolombina que consiste en el encierro, esquila y posterior liberación de vicuñas silvestres.
En Laguna Blanca, las vicuñas descienden desde los cerros a beber agua y a pastar. Los pobladores aguardan entonces el momento justo –en el que la concentración de animales sea lo más numerosa posible- para formar un cordón humano y comenzar el arreo.
Antes del Chaku se realiza un ritual llamado “Corpachada”, a través del cual se pide por un numeroso encierro, una exitosa esquila y un tranquilo regreso a casa. Luego, será el momento del arreo, el que se realiza sosteniendo una soga “chimpeada” (soga con cintas atadas cada un metro) y formando un cordón humano hasta lograr encerrar a las vicuñas en una zona con redes y postes.
Al día siguiente, experimentados lugareños tienen la gran tarea de esquilar a los animales con métodos tradicionales para luego liberarlos. Una manera sustentable de obtener -y proteger- un recurso muy preciado para los pueblos andinos.
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